PLA, PLA+ y PETG bajo la lupa del taller eVstore. Uso con alimentos.
Una de las preguntas que más se repite en el taller, en el chat y en redes es esta:
¿Puedo imprimir en 3D piezas para contacto con alimentos usando PLA, PLA+ o PETG?
Palos de sushi, platos, vasos, tuppers, moldes, utensilios…
La respuesta corta sería: depende, pero como en eVstore no nos gusta responder con frases cómodas, vamos a explicarlo bien.
Porque acá no se trata solo del material, sino del proceso completo, del uso real que se le va a dar a la pieza y de entender las limitaciones reales de la impresión 3D FDM.
Tabla de contenidos
1. El problema de fondo: no es solo el filamento
2. La postura de eVstore (nuestra opinión honesta)
3. ¿Qué dice la comunidad maker en general?
4. Riesgos técnicos invisibles en la impresión 3D FDM
5. PLA, PLA+ y PETG: diferencias reales en contacto con alimentos
6. ¿Existen estudios serios sobre el tema?
7. Entonces… ¿qué recomendamos desde el taller eVstore?
1. El problema de fondo: no es solo el filamento
Cuando se habla de “materiales aptos para alimentos”, la mayoría piensa únicamente en si el PLA o el PETG son tóxicos o no.
Ese enfoque está incompleto.
En impresión 3D FDM hay tres factores críticos:
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El polímero base (PLA, PETG, etc.).
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Los aditivos (colorantes, modificadores, cargas, etc.).
-
La superficie resultante de la impresión, especialmente las líneas de capa.
Y este último punto es el más importante.
Las piezas impresas en FDM no son superficies lisas a nivel microscópico.
Entre capa y capa quedan microcanales donde pueden alojarse residuos de comida, humedad y bacterias, formando biofilm con el tiempo.
Eso no se ve a simple vista, pero existe.
Capas de Impresión FDM
En la imagen puedes ver un acercamiento donde queda evidente la formación de capa sobre capa de las impresiones 3D FDM.
2. La postura de eVstore (nuestra opinión honesta)
Desde nuestra experiencia como taller que usa lo que vende, nuestra postura es clara:
❌ No recomendamos
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Platos, vasos, tuppers o recipientes para uso repetido con comida.
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Piezas que se laven frecuentemente, entren en contacto con calor, grasa o líquidos.
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Productos para venta como “aptos para alimentos” impresos en FDM sin certificaciones ni procesos adicionales.
Aunque el material sea “teóricamente seguro”, el objeto impreso no lo es automáticamente.
⚠️ Uso muy acotado (solo personal)
Podría considerarse, con muchas precauciones, para:
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Utensilios de contacto breve.
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Alimentos secos.
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Piezas que se usan, se lavan de inmediato y no se almacenan sucias.
Idealmente:
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PETG por sobre PLA/PLA+
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Boquilla de acero inoxidable
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Impresora y hotend limpios
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Capas finas y paredes sólidas
Y aun así, hablamos de uso personal y consciente, no de una solución universal.
3. ¿Qué dice la comunidad maker en general?
Si uno revisa foros técnicos, comunidades de impresión 3D y documentación seria, el consenso suele repetirse bastante:
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“Food-safe” no es lo mismo que “apto para contacto con alimentos”.
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Muchos filamentos no declaran ni certifican sus aditivos.
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El mayor riesgo no es el PLA o PETG en sí, sino la geometría FDM.
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Las líneas de capa favorecen la acumulación de bacterias.
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Para uso real, se recomienda:
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Boquilla dedicada de acero inoxidable.
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No mezclar con materiales cargados (carbono, madera, etc.).
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Sellar la superficie con recubrimientos aptos para alimentos si se insiste en el uso.
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En resumen:
la comunidad no demoniza la impresión 3D, pero tampoco la vende como “segura por defecto”.
4. Riesgos técnicos invisibles en la impresión 3D FDM
Cuando se habla de impresión 3D y contacto con alimentos, la mayoría de los riesgos no se ven a simple vista. Una pieza recién impresa puede verse limpia, firme y bien terminada, pero eso no significa que sea higiénicamente segura.
El principal problema técnico de la impresión 3D FDM está en su propia naturaleza: la construcción por capas.
Entre cada línea de material depositado quedan microespacios que no siempre se sellan por completo, incluso con buenas configuraciones de impresión. Estos microcanales pueden retener humedad, restos de comida y aceites, creando un entorno favorable para la proliferación de bacterias con el uso repetido.
A esto se suma que la limpieza doméstica habitual (agua caliente, detergente, esponja) no siempre alcanza a penetrar estas zonas. Con el tiempo, la pieza puede verse limpia por fuera, pero seguir acumulando residuos en su interior estructural.
Otro riesgo poco considerado es la contaminación cruzada del hotend. La mayoría de las impresoras 3D utilizan boquillas de latón, y muchas han impreso previamente filamentos con cargas, pigmentos intensos o materiales técnicos. Aunque el filamento actual sea PLA o PETG, el material que lo precedió puede haber dejado residuos en el hotend que luego se transfieren a la nueva pieza.
En este contexto, el uso de boquillas de acero inoxidable es una buena práctica frente a las boquillas de latón tradicionales. El latón es una aleación que puede contener trazas de otros metales y, además, se desgasta con mayor facilidad, especialmente si la impresora ha trabajado con filamentos cargados o pigmentados. Una boquilla de acero es más estable, resistente al desgaste y reduce el riesgo de contaminación cruzada entre materiales, algo especialmente relevante cuando se busca mayor control sobre lo que realmente pasa dentro del hotend, más allá del filamento que se esté usando.
Además, no todos los filamentos son iguales. Aunque dos carretes digan “PLA” o “PETG”, sus aditivos, colorantes y modificadores varían según el fabricante, y rara vez están pensados o certificados para contacto con alimentos. En el caso del PLA+, esta variabilidad es aún mayor, ya que se trata de formulaciones modificadas para mejorar resistencia, flexibilidad o acabado, pero no inocuidad.
En resumen:
el mayor riesgo no suele estar en el filamento que vemos, sino en la superficie que no vemos y en el proceso completo que llevó a esa impresión.
5. PLA, PLA+ y PETG: diferencias reales en contacto con alimentos
Una confusión muy común es pensar que cambiar de material soluciona automáticamente el problema del contacto con alimentos. En la práctica, no funciona así.
PLA
El PLA (ácido poliláctico) es un polímero de origen vegetal y, en condiciones industriales controladas, puede considerarse biocompatible. Sin embargo, en impresión 3D doméstica presenta varias limitaciones:
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Baja resistencia térmica.
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Deformación con agua caliente o lavados frecuentes.
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Superficie FDM con microcanales, como ya vimos.
Esto hace que, aunque el material base no sea altamente tóxico, no sea adecuado para recipientes, vasos o piezas de uso repetido con alimentos, especialmente calientes o húmedos.
PLA+
El PLA+ no es un estándar técnico, sino un nombre comercial. Cada fabricante define qué aditivos incorpora para mejorar resistencia mecánica, adhesión entre capas o flexibilidad.
El problema es que estos aditivos rara vez están declarados o certificados para contacto con alimentos.
Desde un punto de vista técnico, el PLA+ puede imprimir mejor que el PLA tradicional, pero no ofrece garantías adicionales de inocuidad. De hecho, muchas veces agrega una capa extra de incertidumbre.
PETG
El PETG suele mencionarse como una alternativa “más segura”, y con razón parcial. Es más estable térmicamente, resiste mejor la humedad y, químicamente, suele comportarse de forma más predecible que el PLA en usos funcionales.
Sin embargo, esto no elimina el problema central:
una pieza PETG impresa en FDM sigue teniendo líneas de capa y porosidad microscópica.
En otras palabras, PETG puede ser un mejor material para piezas técnicas, pero no convierte automáticamente una impresión 3D en un objeto apto para contacto prolongado con alimentos.
La idea clave
Cambiar de PLA a PETG mejora el material, pero no soluciona la superficie.
Y cuando hablamos de alimentos, la superficie lo es casi todo.
Por eso, más que preguntar “¿qué filamento es food safe?”, la pregunta correcta debería ser:
¿Es la impresión 3D FDM el proceso adecuado para este tipo de objeto?
Esa es la diferencia entre imprimir por probar… y hacerlo con criterio técnico.
6. ¿Existen estudios serios sobre el tema?
Sí, aunque no son muchos y no entregan respuestas absolutas. Lo que sí hacen es aportar evidencia técnica.
Algunos puntos relevantes encontrados en estudios académicos:
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Se ha demostrado que las superficies impresas en FDM retienen mayor carga bacteriana que superficies lisas tradicionales.
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Bajo ciertas condiciones de limpieza y sanitización, es posible reducir la carga microbiana, pero no eliminar completamente el riesgo.
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La porosidad y el acabado superficial influyen más que el material base.
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Estudios de biocompatibilidad muestran que PLA y PETG pueden ser aceptables en ciertos contextos, pero no evalúan el uso doméstico prolongado con alimentos.
En otras palabras:
no existe un paper que diga “imprima su tupper en PLA y úselo tranquilo”.
Lo que existe son estudios que confirman que el problema es real y que requiere criterios técnicos.
7. Entonces… ¿qué recomendamos desde el taller eVstore?
Nuestra recomendación final es simple, directa y honesta.
La impresión 3D FDM es una herramienta increíble para fabricar soportes, adaptadores, herramientas y mejoras funcionales. Ahí brilla de verdad.
Pero cuando hablamos de contacto con alimentos, no es su mejor terreno, al menos no sin procesos adicionales, criterios claros y una buena dosis de sentido común.
Dicho eso, sabemos que muchos makers igual van a experimentar. Si alguien decide hacerlo, nuestra recomendación es que sea conscientemente y bajo ciertas reglas básicas:
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Que sea solo para uso personal, nunca para venta ni uso comercial.
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Que entienda que no existe una impresión 3D “food safe” por defecto.
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Que utilice boquilla de acero inoxidable en lugar de latón, para reducir desgaste y contaminación cruzada.
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Que prefiera PETG por sobre PLA o PLA+, aun cuando sea un material más exigente de imprimir.
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Que evite piezas que estarán en contacto con líquidos o alimentos calientes, ya que ahí el riesgo aumenta significativamente.
Una buena alternativa es separar funciones. Por ejemplo, en el caso del mate, se puede imprimir en 3D solo la carcaza exterior y usar un vaso o inserto interno de aluminio o acero, manteniendo el contacto real con el alimento en un material diseñado para eso.
Esta misma lógica se puede aplicar a otros utensilios: mangos, soportes, carcasas o estructuras externas impresas, combinadas con insertos seguros.
En el caso de cubiertos, palitos de sushi u objetos similares, si alguien decide imprimirlos, debería hacerlo entendiendo que son piezas de uso limitado, fáciles de limpiar, y que no están pensadas para durar indefinidamente. Usarlos por un tiempo razonable y luego descartarlos es parte del criterio responsable.
En eVstore creemos en algo muy simple:
Si no es bueno para nosotros, no lo recomendamos
Y cuando no estamos completamente seguros, preferimos decirlo de frente antes que vender una falsa sensación de seguridad. Porque más importante que imprimir cualquier cosa… es imprimir con criterio.
Este articulo de blog fué creado el 12-01-2026.
















